HISTORIA DE UN CUENTO DE HADAS: PRAGA

Si bien Praga no es lo único que hay por ver en este fascinante país, no podemos sino rendirnos a sus encantos y pasar días enteros deambulando por sus hermosas calles.

No te pierdas esta ciudad con muchísima historia en la que tendrás la sensación de haber entrado en una fábula de los hermanos Grimm.
La capital checa es una cautivadora y accesible ciudad. Es muy fácil moverse por ella gracias a los tranvías, un medio de transporte que en Praga funciona realmente bien. Ya en el tranvía descubrirás que esta es una ciudad antigua pero cuidada al detalle, ya que en este país son muy conscientes de que el turismo es una de sus principales fuentes de ingresos.

Te recomendamos que comiences tu visita por “Stare Mešto”, la ciudad vieja. Cuando llegues a la plaza principal quedarás sin habla, mientras los extraordinarios edificios te transportan a otra época. El edificio más importante es el Ayuntamiento, un edificio gótico y renacentista que posee una impresionante torre a la que se puede subir y desde donde disfrutarás de las mejores vistas de Praga.

Pero sin duda, una de las principales atracciones es el reloj astronómico, construido hacia 1410, y que sigue funcionando hoy en día y congregando a miles de turistas cada hora en punto para ver el singular desfile de figuras que aparecen y desaparecen por sus puertas. Enfrente del Ayuntamiento se encuentra la iglesia de la Virgen de Nuestra Señora de Týn y delante de esta el edificio de la Vieja Escuela.

Además, no dejes de perderte por las callejuelas que parten de la plaza. Algunas de ellas desembocan en “Josefov”, el barrio judío, nacido en el siglo XII. Déjate envolver en su especial ambiente y visita la sinagoga Vieja-Nueva, la más antigua de toda Europa, y el antiguo cementerio judío.

Saliendo del barrio judío encontrarás el famosísimo Puente de Carlos, una de las estampas más famosas de Praga. Atravesar el puente es algo que no te debes perder. En él siempre bulle una febril actividad. Miles de turistas lo cruzan mientras admiran atónitos las 30 estatuas que escoltan su paseo y admiran anonadados la Torre de la Ciudad vieja, considerada la más bella torre medieval de toda Europa.

Tras pasar el puente desembocarás en el Castillo de Praga, un imponente edificio que domina la ciudad y que merece la pena visitar con detenimiento.

Y para descansar de tanto monumento, nada mejor que parar a saborear la buenísima gastronomía checa y degustar uno de los productos que dan fama al país: la cerveza. ¡Salud!

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