LA CONTAMINACIÓN DE RUIDOS

La llegada del verano no sólo nos trae buen tiempo y turistas, también un aumento significativo de ruido ambiental. Cualquiera de nosotros ha sufrido en algún momento de su vida los inconvenientes de tener un vecino que pone la música demasiado fuerte a las tres de la mañana o hemos tenido la “mala suerte” de vivir cerca de una actividad molesta. Estas situaciones las sufrimos todos y durante todo el año, aunque es con la llegada del verano cuando notamos más sus consecuencias: insomnio, irritabilidad, estrés, agresividad…
Pero lo que más desespera al que sufre el ruido es la impotencia: la impotencia de haber llamado 3 ó 4 veces a la Policía Municipal para que se acerquen a la vivienda; la impotencia de que cuando vienen sólo sea para “estirar de las orejas” al que produce ruido y pedirle que no lo vuelva a hacer más; la impotencia de saber que cuando se deciden a realizar una sonometría (medición de ruidos) no saben muy bien cómo deben hacerla y en caso de que llegues al final, algún abogado o técnico avispado puede detectar fallos de forma en las mediciones.

Los ciudadanos estamos desatendidos en temas de ruidos y uno de los problemas principales no es la falta de leyes que lo regulen, sino al contrario: existe un exceso de normativa y a veces una falta de adecuación y/o coordinación entre ellas – ordenanzas que no se adaptan a la normativa autonómica, leyes estatales poco concretas,…

El ruido es un problema que a veces no se contempla como un problema ambiental y lo es. La contaminación acústica perjudica, no sólo los hábitats y entornos naturales protegidos, sino también la salud humana.

¿Qué solución nos queda, entonces? Tener mucha paciencia, pero no para aguantar y quedarnos esperando a que todo se arregle solo, sino actuando: denunciando tantas veces como sea necesario el foco del ruido; exigiendo a las administraciones más cercanas (Ayuntamientos, Consells,..) que actúen para hacer cumplir la ley; exigiendo que formen adecuadamente a los técnicos que realizan las mediciones,..

Claro que todo esto necesita tiempo, pero siempre hay formas – a través de las asociaciones, por ejemplo. ¿Sabíais que los vecinos que viven en una zona donde hay un exceso de ruido pueden pedir al Ayuntamiento que lo declare zona de protección especial o saturada? ¿Y que esto significaría que la Administración debería aplicar criterios de protección de la contaminación acústica hasta que se restauraran los límites legales? (denegación de licencias, nuevas restricciones a las actividades ya en funcionamiento, regulación del tráfico, si fuera necesario…)

Una página muy interesante para estar bien informados y realizar alguna que otra consulta gratuita sobre ruidos: www.ruidos.org.

 

Por Carme Ramis

GUIA PARA PERDERSE
EN LA VIDA ARTÍSTICA DE IBIZA
¿Tienes algo que aportar? FORUM-CLICK