UMBRAL VIOLETA

Bel, es la protagonista

Una vibración antigua abrió un punto del mundo que no figuraba en ningún mapa. Las sombras se inclinaron, como si reconocieran algo que aún no tenía nombre. El silencio se volvió violeta, expectante, casi vivo. Y en esa grieta del tiempo… algo está a punto de llegar.

Bel y la grieta del tiempo

Incluso cuando creía haber aprendido a descifrar cada temblor del parque, cada sombra que se alargaba demasiado, cada silencio que parecía esconder un secreto, ocurrió un hecho que no encajaba en ninguno de mis mapas. Algo que venía de muy lejos y, al mismo tiempo, de un lugar tan cercano que daba vergüenza no haberlo notado antes.

Lo supe ayer, cuando el gran árbol dejó caer una pequeña vaina —dos agujas finas y alargadas de color verde claro— y el aire alrededor de Ale se tensó como si la isla entera hubiera decidido ponerse seria por primera vez en siglos. Desde mi roca, vi cómo su sombra se estiraba más de lo que la luz permitía, como si buscara tocar un punto exacto del suelo. Un punto que, por cierto, no existía hasta ese momento.

Esa noche, el parque adoptó un silencio distinto. No era el silencio habitual de los humanos durmiendo ni el de los insectos reorganizando prioridades. Era un silencio expectante, como el de alguien que espera una visita que no ha anunciado pero que, inexplicablemente, sabe que llegará puntual.

            Yo también lo sentí. Las lagartijas no tenemos palabras para el futuro, pero sí para las vibraciones. Y aquella vibración no era de este mundo. O quizá sí, pero de una parte del mundo que los humanos han olvidado catalogar.

Y supe, sin saber cómo —quizá por una certeza mineral—, que la historia no termina aquí. Que alguien más hablará después de mí, como si la piedra bajo mi vientre hubiera empezado a recordar algo que aún no había ocurrido. Aquella certeza tenía color. Un color que no venía del sol ni de las estrellas. Un color que parecía mirar hacia dentro del mundo, no hacia fuera. Un color violeta.

La isla lo sintió antes que nadie. El parque lo reconoció sin comprenderlo. Ale vibró como si una raíz antigua despertara. Y yo, que solo quería sobrevivir un día más, entendí que el tiempo había decidido abrir un umbral.

No sé cómo explicarlo. Las lagartijas no somos dadas a los dramatismos. Pero esa noche el cielo se volvió más pesado, como si algo estuviera a punto de caer sin caer. Como si el futuro hubiera elegido un lugar para tocar la tierra. Y cuando el eclipse oscureció la isla, comprendí que aquello que se acercaba ya estaba aquí. Aún no tenía nombre. Pero pronto lo tendría…

#Bel

Ibiza-Click.com

 

EL PORTAL DE CULTURA Y OCIO MÁS VISITADO DE IBIZA

¿Quieres conocer la agenda de cultura y ocio de Ibiza?

Click aquí

 

#MelqartMedia

#melqart

 

 

 

Una vibración antigua abrió un punto del mundo que no figuraba en ningún mapa. Las sombras se inclinaron, como si reconocieran algo que aún no tenía nombre. El silencio se…