METEORUM, LA JUVENTUD DEL METAL IBICENCO

Entrevista a Meteorum, el metal como impulso, disciplina y refugio

Meteorum pertenece a esa clase de bandas que todavía conservan intacta la ilusión de los comienzos, pero que ya han superado la fase de la promesa. Formada por Rodrigo Domínguez a la voz, Fran Machín al bajo, Iván Coll a la guitarra y Toni Bonet a la batería, la banda ibicenca ha ido levantando su camno con una seriedad poco común en proyectos tan jóvenes: se autofinancia, reinvierte en su música todo lo que genera y ya cuenta con trece temas propios, además de un videoclip pendiente de ver la luz. Ahora, con su participación en el Festival Molí Rocks 2026, Meteorum llega a un momento especialmente significativo dentro de su recorrido: el de una formación que empieza a hacerse visible sin haber renunciado a nada de lo que la empujó al principio, esa mezcla de hambre, disciplina y fe en el propio sonido que suele distinguir a las bandas que no están de paso.

– Meteorum nace en 2024 tal y como la conocemos hoy, pero toda banda tiene una prehistoria. ¿Cómo surge realmente el grupo y en qué momento sentisteis que dejaba de ser una idea compartida para convertirse en un proyecto con identidad propia?

Meteorum, tal y como existe hoy, se recompone en 2024, aunque el proyecto venía de antes, de 2022, cuando Iván y Toni empezaron a trabajar juntos en una primera etapa más instrumental y con un planteamiento algo distinto al actual. Entonces no había cantante ni bajista, pero sí muchas ganas de componer, probar cosas y ver hasta dónde podía llegar esa primera conexión. Con el tiempo, y también con los parones y cambios normales de la vida, la banda fue encontrando su forma definitiva con la entrada de Rodrigo a la voz y Fran al bajo. Además, ya veníamos de otras experiencias compartidas, que, en cierto modo, sirvieron para confirmar que había afinidad musical y una forma común de entender lo que queríamos hacer.

<<El metal es un refugio para quien lo toca y para quien lo escucha.>>

– Aunque sois una formación joven, ya habéis empezado a haceros un nombre dentro del circuito local. Al mirar atrás, hacia los primeros ensayos y conciertos, ¿qué recordáis de aquella etapa inicial y qué sentís que permanece intacto de ese impulso de origen?

Sobre todo, recordamos la ilusión y las ganas de trabajar. Al principio quedábamos una o dos veces por semana y casi cada semana salía un tema nuevo. Íbamos armando ideas, trayéndolas al local, probando cosas y dejando que el proyecto creciera de una manera muy intensa. Algunos de esos temas se han quedado guardados, otros los hemos recuperado, pero lo que sigue intacto es esa motivación inicial y también la exigencia. El estilo que hacemos pide bastante a nivel técnico, y en todo este tiempo todos hemos ido mejorando como músicos, así que seguimos con esa sensación de que siempre hay algo más que rascar.

– Se os sitúa dentro del modern metal, pero vuestra propuesta también parece abrirse a zonas más pesadas, atmosféricas e incluso progresivas. ¿Cómo definís vosotros el sonido de Meteorum y qué os permite expresar ese lenguaje que quizá no encontraríais en otros registros?

Para nosotros, el metal es sobre todo un refugio. Lo es para quien lo toca, pero también para quien va a un concierto y necesita descargar, soltar y salir mejor de como entró. A veces desde fuera se tiene la idea de que en un concierto de metal todo es agresividad, pero nuestra experiencia es justo la contraria: hay mucha fraternidad, mucho respeto y mucho buen rollo. Esa energía intensa, esa rabia bien encauzada, es algo que este lenguaje nos permite expresar de una manera muy directa y honesta. No lo vivimos como una pose ni como una máscara, sino como una forma de canalizar lo que llevamos dentro y compartirlo con la gente.

– En vuestro caso, ¿las canciones nacen antes desde una idea, una emoción o una imagen, o es la propia música la que va revelando después su sentido? Y dentro de ese proceso, ¿cómo trabajáis la composición: desde un núcleo más definido o desde una construcción verdaderamente colectiva?

Normalmente hay un núcleo bastante definido al principio, y casi siempre parte de la guitarra. Iván suele llegar con riffs, con estructuras o con una idea principal ya bastante clara, y a partir de ahí empezamos a trabajar entre todos. Toni va construyendo la batería, Fran mete el bajo, Rodrigo escucha lo que pide el tema y vamos probando hasta que la canción encaja. No avanzamos si alguno no lo ve claro del todo. A veces la idea nace de una intuición muy concreta, otras de ponerte con el metrónomo, improvisar, grabar algo en el móvil y luego desarrollarlo en casa o en el local. Pero, aunque el punto de partida pueda venir de uno, la canción termina siendo de los cuatro.

– Toda banda acaba trazando, de forma consciente o no, una genealogía. ¿Cuáles diríais que son vuestros principales referentes —dentro y fuera del metal— y de qué manera esas influencias os ayudan a construir una voz propia, en lugar de limitarse a marcar un punto de partida?

Cada uno viene con sus referencias y eso, al final, es una de las cosas que más personalidad le da a la banda. Dentro del metal, compartimos bastante el gusto por grupos como Whitechapel, Rise of the Northstar, Varials, Guilt Trip, Wage War o August Burns Red, bandas que nos han influido por su manera de trabajar la contundencia, la técnica, el ritmo y también la energía que transmiten. Son referencias importantes para nosotros, pero no en el sentido de querer sonar exactamente a ellas, sino como puntos de partida desde los que ir encontrando nuestro propio lenguaje.

Luego, además, cada uno arrastra escuchas distintas, y eso también se nota. En la parte vocal, por ejemplo, hay influencias que vienen de bandas sudamericanas y también de fuera del metal, porque a veces no se trata solo del género, sino de la intención, de cómo encaja una letra, de cómo entra una voz o de qué manera una determinada cadencia puede funcionar sobre un riff. Al final, lo que intentamos es que todas esas influencias no nos encierren, sino que nos ayuden a construir algo con identidad propia. Lo difícil no es tener referentes, sino lograr que, a partir de ellos, la banda acabe sonando a sí misma.

<<Queremos que Meteorum deje huella y que dentro de unos años alguien descubra nuestras canciones y quiera empezar también.>>

– Hacer metal desde Ibiza tiene algo singular, no tanto por rareza como por contraste con la imagen musical más difundida de la isla. ¿Cómo vivís vosotros esa circunstancia y hasta qué punto sentís que existe aquí una escena metalera con personalidad, continuidad y diálogo entre bandas?

Lo vivimos con bastante naturalidad. Sabemos cuál es la imagen musical más visible de Ibiza, pero también tenemos claro que aquí hay otra realidad y que la escena metalera existe. No es enorme, ni tiene un crecimiento espectacular de un día para otro, pero sí está ahí y creemos que poco a poco va creciendo. Hay bandas, hay conciertos, hay festivales y hay gente que sigue apostando por esto. Al final, también pensamos que el público del rock y del metal, en muchos casos, está más ligado a la música en vivo y a la isla real que ciertos circuitos que funcionan más de cara al exterior. Nosotros nunca hemos sentido que estemos haciendo algo raro por tocar esto aquí. Al contrario: lo vemos como parte de una escena pequeña, sí, pero con personalidad y con recorrido.

– Habéis compartido cartel con otras formaciones y participado en conciertos que contribuyen a dar visibilidad a esta música en la isla. Desde vuestra experiencia, ¿cómo percibís el momento actual del metal en Ibiza y qué papel están desempeñando los espacios, los promotores y las distintas iniciativas locales para que siga creciendo?

Creemos que hay gente muy comprometida moviendo esto, y eso es clave. Hay personas que organizan conciertos porque les gusta de verdad esta música y porque quieren que siga habiendo escena, no porque sea un terreno especialmente rentable. Eso se nota y se agradece mucho. Ahora bien, también vemos una dificultad clara: faltan espacios adecuados. Ese es uno de los grandes problemas. Puedes tener ganas, canciones y gente con interés, pero si no hay sitios donde tocar o si cada concierto implica asumir unos costes enormes de infraestructura, todo se complica mucho. Nosotros, además, funcionamos con autofinanciación: lo que entra por conciertos o merchandising vuelve a la banda y se reinvierte en grabaciones, material y todo lo que haga falta. Así que el crecimiento depende mucho del esfuerzo compartido y de que existan condiciones mínimas para que tocar siga siendo viable.

– Ibiza no es solo una marca ni una postal; también es paisaje, insularidad, ritmo estacional, contraste entre lo visible y lo íntimo. ¿De qué manera se filtra la isla en vuestra música, en vuestro imaginario o incluso en vuestra manera de entender la intensidad y la oscuridad de ciertas canciones?

En nuestro caso, Ibiza no aparece de forma directa en las letras ni en los temas que tratamos. No hacemos canciones sobre la isla ni sentimos que nuestro imaginario vaya por ahí. Hay bandas o géneros a los que eso les sale de una forma mucho más natural, pero nosotros no trabajamos desde ese lugar. Donde sí pesa la isla es en lo material. Vivir aquí, para una banda como la nuestra, es una limitación logística importante. Salir de la isla implica billetes, alquileres, desplazamientos y un gasto que en península no sería el mismo.

Eso condiciona muchísimo. A la vez, también te obliga a apretar más, a tomártelo en serio y a pensar que, si haces bien las cosas, en un territorio pequeño todavía puedes abrirte un hueco y construir algo propio.

– El directo parece ocupar un lugar central en la identidad de Meteorum, y ahora llega además vuestra participación en el Festival Molí Rocks. ¿Qué importancia tiene para vosotros el escenario como lugar de verdad para la banda y qué significa formar parte de una cita como esta dentro de vuestro recorrido?

Para nosotros, el directo lo es casi todo. Es el momento en que las canciones dejan de estar solo en el local o en la cabeza y se enfrentan de verdad al público. Ahí es donde se ve si la energía funciona, si lo que haces llega y si la banda está realmente viva. Todo lo que trabajamos en los ensayos tiene sentido porque luego se pone a prueba encima del escenario. En ese sentido, participar en Molí Rocks es una oportunidad muy importante. Lo vivimos como un paso más dentro del camino que estamos haciendo, una ocasión para seguir tocando, seguir creciendo y seguir exponiendo nuestro material en contextos donde la banda puede consolidarse más. Nosotros ahora mismo estamos en un momento de tocar todo lo posible y de aprovechar cada oportunidad para seguir construyendo.

<<Las canciones pueden empezar en un riff, pero no se cierran hasta que los cuatro las sentimos nuestras.>>

– Para terminar: ¿qué os gustaría que se dijera de Meteorum dentro de unos años, cuando se mire hacia atrás y se recuerden vuestros comienzos?

Nos gustaría que Meteorum dejara huella. Que dentro de unos años se nos recuerde como una banda que hizo cosas serias, que tuvo identidad y que ayudó, aunque fuera un poco, a que más gente se animara a hacer modern metal desde Ibiza. También nos gustaría que nuestras canciones siguieran ahí, circulando, y que alguien más joven pudiera descubrirlas y pensar que aquí también se podía hacer esto con ambición. Al final sentimos que acabamos de empezar. Tenemos ya trece temas propios, un videoclip por salir y muchas ganas de seguir tocando y creciendo. Ojalá dentro de diez o quince años se pueda mirar atrás y ver que todo esto no fue un impulso pasajero, sino el comienzo de algo que realmente dejó rastro.

Por Jean Pierre Quiroz Rivera

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Puedes seguir a Meteorum en Instagram y escuchar su música en Spotify para acompañar de cerca la evolución de una banda que empieza a abrirse camino con paso firme.

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